la vanguardia

Issue: 483 cultura/s
Pages: 22-23
Text: marta rodriguez bosch
Photos: bruno helbling

(...) Cerca de allí, en el Barrio Gótico, el arquitecto suizo Gus Wüstemann ha remodelado un antiguo piso donde dejó gran parte de las paredes tal como las encontró: restos de pintura decorativa antigua, papel pintado, piedra en bruto, retazos de enyesado. Sobre los viejos muros ha tratado las nuevas superficies como volúmenes encajados dentro del espacio existente. “De modo que lo que hay fuera de lo nuevo –aclara– aparece como un espacio exterior generando cuadros de ‘viejos tiempos’ como si mirásemos a través de una ventana hacia otro paisaje”. También en catálogos de prestigiosas firmas de mobiliario e iluminación pueden verse paredes desconchadas como telón de fondo de sofisticados diseños contemporáneos. De la pared desconchada emergen sugerentes interrogantes. Propicia una relajada divagación retrospectiva. En el por qué hoy, algunos aprecian la confluencia de distintos vectores.

La atracción por los estratos físicos constructivos dejados en el tiempo y el espacio. Una nueva valoración de la historia. El impulso innato de arrastrar hasta el presente el pasado. Una estética de la precariedad, reflejo de la coyuntura.

La influencia de la pintura matérica abstracta del siglo XX. El disfrute ante cualquiermuro desvencijado en las calles del casco antiguo de una ciudad, como si de un Tàpies se tratara. La poesía de lo roto o lo no acabado. La autenticidad de lo que sigue el curso trazado por el tiempo. Lo sin revestir y lo desnudo, que no pretende ser nada o solo lo que ya fue. Intervenimos sobre tantas cosas que la pared desconchada sugiere un descanso en la frenética acción diaria. (...)